Durante las pasadas semanas se ha desarrollado en Avenue Albert 88 el taller experiencial para fortalecer la autoestima, una propuesta de psicoterapia integrativa que ha ofrecido a las personas participantes un espacio seguro, profundo y transformador para el autoconocimiento y el crecimiento personal.
El taller, guiado por las psicólogas Adriana Rubio y Vanessa Meseguer —ambas con más de 15 años de experiencia clínica—, se estructuró en tres módulos complementarios que invitaron a recorrer el pasado, el presente y el futuro como un auténtico viaje interior.

Desde el primer encuentro se generó un clima de confianza, respeto y apertura que permitió a cada persona avanzar a su propio ritmo. En el primer módulo, centrado en la revisión del pasado, las participantes pudieron identificar las raíces de su autoestima, tomando conciencia de mensajes, vínculos y experiencias que habían ido configurando su autoconcepto. Aunque el trabajo fue emocionalmente intenso por el carácter vivencial de algunas dinámicas, el grupo mostró una actitud valiente y comprometida, capaz de mirar atrás sin juicio y con una curiosidad sanadora.
El segundo módulo, enfocado en el presente, supuso un cambio significativo en la energía del grupo. A través del análisis creativo del autoconcepto actual, emergieron reflexiones profundas acompañadas de una mayor autocompasión y comprensión hacia una misma. La escucha, la validación mutua y el apoyo entre las participantes generaron una auténtica red de sostén que enriqueció notablemente la experiencia terapéutica. Los aprendizajes no quedaron solo en el plano cognitivo, sino que se integraron también a nivel emocional y corporal.
En el tercer módulo, orientado al futuro, el ambiente se llenó de ilusión, esperanza y sentido. Visualizar una versión más alineada y auténtica de sí mismas permitió a muchas personas reconectar con deseos postergados y con recursos internos que ya estaban presentes, aunque no siempre visibles. Al cierre del proceso, el discurso interno del grupo se volvió más amable, realista y empoderador.
Como profesionales, Adriana Rubio y Vanessa Meseguer subrayan el valor del trabajo grupal y experiencial en el abordaje de la autoestima:
“Hemos sido testigos de cambios profundos: miradas más abiertas, posturas corporales más firmes, palabras más cuidadosas hacia una misma y un crecimiento interno muy significativo”.
Ambas comparten una visión centrada en la persona, entendiendo la autoestima como un proceso dinámico, influido por la experiencia, el aprendizaje y las relaciones significativas. La coordinación constante, la comunicación profesional fluida y la complementariedad de enfoques permitieron una conducción flexible del grupo, adaptada a las necesidades emergentes sin perder el encuadre terapéutico.
El énfasis en la responsabilidad personal, el desarrollo de recursos internos y la aplicación práctica de los aprendizajes favoreció procesos de cambio sostenibles.
Este taller no ha sido solo una intervención terapéutica, sino una experiencia profundamente transformadora que confirma que, cuando se crea el contexto adecuado, el cambio es posible.

